Bajó las escaleras con la dignidad hecha trizas. Esa noche, Santi lo encontró comiendo helado de vainilla directamente del pote, viendo documentales de mecánica cuántica.

Lucas sintió que el suelo desaparecía. No era una vecina solitaria, sino una pareja. Y para colmo, el novio era fisicoculturista y usaba una camiseta de su banda favorita. La flor se marchitó en su mano antes de tocar el timbre.

—Ella tiene novio —murmuró Lucas—. Y el tipo hace sentadillas con mi aspiradora prestada.

Here’s a fictional scene continuation:

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