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Mateo lo lee. Ve sus propias frases ridículas, sus gestos forzados, pero también las notas que ella no borró: “Hoy me enseñó a bailar salsa. Me dolió reírme de verdad” .

Claro, aquí tienes una historia corta inspirada en la película Cómo perder a un hombre en 10 días (2003), pero con un giro actual. El arte de perderlo (en 10 días y sin querer)

Mateo se queda en silencio. Luego ríe nervioso. “¿Un artículo? Qué curioso. Porque yo solo quería ganar una apuesta” .

Ella sonríe y lo deja pasar.

Toma las llaves del auto y conduce hasta el departamento de ella. Toca el timbre con una planta nueva.

—¿Otra? —pregunta ella desde la puerta.

—Esta es para quedarme —dice él—. Sin apuestas. Sin columnas. Solo diez días más.

error: ¡Hey! Jálatela, no te los lleves.