—Inés —susurró él—, ¿has pensado en lo que hablamos en confesión?
Fin del fragmento del Tomo 2 de Memorias de una Pulga . memorias de una pulga tomo 2
He visto más de lo que un insecto puede contar. He visto a un juez desnudarse con su secretaria mientras su esposa dormía en la habitación contigua. He visto a una monja guardar un vibrador dentro de una imagen de la Virgen del Carmen. He visto a un poeta llorar de impotencia no por la rima, sino porque su amante prefería al cochero. —Inés —susurró él—, ¿has pensado en lo que
—Lo mismo que hacemos ahora, pero llorando —respondió él, y luego la besó de un modo que me hizo olvidar mi instinto de saltar. He visto a un juez desnudarse con su
No crean, amables lectores que me toman entre sus dedos —metafóricamente hablando, pues de hacerlo literalmente me enviarían al otro mundo— que el reposar sobre la almohada de una dama fue el final de mis aventuras. ¡Qué error! Una pulga de mi oficio y calibre no se retira jamás al jardín de las camelias sin antes haber visto lo que bulle tras los confesionarios, bajo las sotanas moradas, y entre los pliegues del poder que jamás se confiesan.